Falsos despertares

Soñar que te has levantado, tres veces seguidas, y creértelo las tres.

Dentro del sueño · 4 min de lectura

Respuesta corta: Un falso despertar es soñar que te has despertado: te levantas, vas al baño, incluso escribes el sueño en el diario, y luego despiertas de verdad. Aparecen sobre todo cuando practicas técnicas de lucidez y las noches en que tienes que madrugar. La regla que los convierte en algo útil es una sola: haz una comprobación de realidad cada vez que te despiertes, aunque estés convencido de estar despierto.

Un falso despertar es soñar que te has despertado. Sueles levantarte, ir al baño, desayunar, incluso escribir el sueño en el diario —y después despertar de verdad y descubrir que seguías dormido. Encadenados de tres o cuatro no son raros, y la sensación al salir es de una realidad extrañamente barata.

Aparecen sobre todo en dos situaciones: cuando estás practicando alguna técnica de lucidez —la mente ya está medio alerta— y las noches en que sabes que tienes que madrugar. El cerebro ensaya el despertar que le preocupa.

Cómo se reconocen

Si te resultan angustiosos

Si te resultan angustiosos —hay quien los vive como una trampa de la que no consigue salir— vale la pena recordarse que se terminan solos, siempre, y que se vuelven mucho menos inquietantes en cuanto aprendes a identificarlos.

En resumen

  • Soñar que te has despertado, con todo el detalle de una mañana normal.
  • Salen más cuando practicas lucidez y las noches en que sabes que tienes que madrugar.
  • Las pistas están en la luz, en las pantallas y en los detalles de la casa que no cuadran.
  • Descubrir uno equivale a un sueño lúcido regalado, y comprobarlo cuesta cuatro segundos.
  • Se terminan solos siempre, y asustan mucho menos en cuanto sabes reconocerlos.

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